Los seis libros Sobre el Sacerdocio son, sin género de duda, la obra más famosa y más universalmente conocida de San Juan Crisós-tomo. Muy tempranamente se convirtieron en obra clásica en la mate-ria, y como tal, con sobrada razón, son considerados todavía. Ya Isidoro Pelusiota, presbítero y abad de un monasterio cerca de Pelu-sio, en el Delta del Nilo, habla del libro, en vida quizá todavía de su autor¹, en términos de alto elogio y entusiasmo: "Te he remitido-es-cribe a un tal Eustacio- el libro que buscabas y espero ha de producir en ti el fruto que suele en todos los que lo leen. Porque no hay, yo te lo aseguro, no hay corazón en que su lectura haya penetrado y no haya quedado herido del amor divino. Enseña, en efecto, por una parte, cuán augusto e inaccesible sea el sacerdocio, y muestra, por otra, cómo hayamos de desempeñarlo irreprochablemente. Porque aquel sabio intérprete de los secretos de Dios, Juan, ojo que fue no sólo de la Iglesia de Bizancio, sino de toda la Iglesia, compuso este libro tan puntual, sutil y prudentemente, que todos los sacerdotes encuentran en él lo que les conviene: Los que según Dios desempeñan su ministerio, sus méritos; los que con negligencia y desidia, sus re-prensiones" 2. San Jerónimo conoce la obra del Crisostomo ya en el año 392: "Juan, presbítero de Antioquía, dícese que compone muchas obras, de las que sólo he leído la Peri hierosymes" 3. La época bizanti-na siguió apreciando la obra crisostomiana, como lo prueba el Léxico de Suidas